
Hay días especiales en la vida.
Días que no son uno más sino que abren una ventana a un nuevo horizonte por explorar, a un prado verde de cielo azul, a un espacio luminoso.
Días en los que por fin se conectan las estrellas que has ido escogiendo para acabar dibujando la constelación soñada.
Días mágicos.
Cuando llega un día de estos y tienes la sensación de que va a ser así, te embarga una emoción especial, difícil de describir, entre respeto y agradecimiento profundo. Es cierto que se han dado las circunstancias, aunque en tu fuero interno sabes que estas concurren como una carambola después de haber elegido con mucho cuidado la trayectoria que le ibas a dar a cada una de las bolas con las que te tocaba jugar, no es sólo azar, es maestría.
Ya tienes el modo de hacer aquello que anhelabas, ahora te toca salir y actuar, sin miedos, sin excesos, simplemente dar.
Valió la pena intentarlo, para eso nos preparamos tanto, vivir para servir, para creer y ser, para crear y regalar. Todo un desafío, toda una emoción, con un propósito final, ser más feliz y hacer más felices a los demás.
Hoy es uno de esos días… ¡Gracias!

4 Comments
Maravilloso….
Una doctora llena de humanidad y con el don de la palabra….
Sigue dando a la bola de tu don. Claramente, esta bola forma parte de su proyecto.
Se necesita una sensibilidad especial para fundirse en el mensaje, un alma gemela…
Sin duda eres luz !
como tu sonrisa! 😉