
IA: «INTELIGENCIA» ARTIFICIAL
¿Es correcto denominar “inteligencia” artificial a la IA?
Este jueves ha empezado el interesante curso sobre IA y Neurociencia organizado por el Observatorio de Bioética y Derecho de la UB y el Institut d’Humanitats de Barcelona con sede en el CCCB, dirigido por la Dra. Itziar de Lecuona.
Y lo primero que me llama la atención es el título, más concretamente la denominación que se da de “Inteligencia” artificial a la recopilación y computación de datos.
Existe la tendencia de atribuir cualidades humanas a logros y progresos informáticos o matemáticos llevados a cabo por mentes humanas.
También observo que se utiliza sin pudor el prefijo Neuro- cuando se quiere llamar la atención sobre algún curso o producto que se quiera ofrecer. Se habla por ejemplo de neuroalimentación, neurodatos, neurotecnología, redes neuronales haciendo referencia a los circuitos informáticos … terminología que se va integrando en nuestro vocabulario sin reparar en que la utilización de estos términos puede llevarnos al error de pensar en los futuros robots como si de personas con autonomía y conciencia propia se trataran en vez de entender que la única parte humana que tienen es la del programador que ha recogido los datos y programado los algoritmos que determinarán la utilidad del robot y que, la intención del robot es en realidad la intención de la industria que lo ha creado.
Y he aquí la reflexión sobre el poder del lenguaje y la no involuntaria ni banal denominación de “Inteligencia” artificial a los logros que las nuevas tecnologías están alcanzando gracias a la inestimable aportación de los científicos responsables de su programación.
¿Qué hay detrás de querer darle esta característica propia del cerebro humano a la “Inteligencia” artificial?
Porque, si bien hemos empezado a plantearnos la ética algorítmica y su repercusión social, por ejemplo en el campo laboral, no oigo tantas voces que pidan un debate sobre la denominación del término IA que se le ha dado.
El lenguaje delimita y define el marco de comunicación. Decía Wittgenstein que: “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”
Darle una cualidad humana a un programa informático por muchos datos que maneje, por muchos PetaFLOPs o ExaFLOPS que tenga no es baladí e implica una intención detrás que deberíamos analizar antes de ponernos a hablar de Inteligencia Artificial sin reparos, de Neuro-IA , antes de empezar la casa por el tejado deberíamos plantearnos , ¿es realmente “inteligente” la IA? ¿es equiparable de alguna manera el cerebro humano con una tecnología programada?
La RAE define la Inteligencia en su primera acepción como:
Capacidad de entender o comprender.
¿Entiende y comprende un ordenador-robot, o más bien recopila datos y los computa?
¿Podemos empezar a hablar de ética de la Inteligencia Artificial sin haber cuestionado previamente el término “Inteligencia”? Me gustaría saber qué opina Adela Cortina, catedrática emérita de ética sobre este debate.
Por no entrar a comentar otros aspectos sobre lo que supondrá socialmente la incorporación de la IA en el mercado laboral y en nuestra sociedad tal y como se comenta en el último número de diciembre de la revista Arteka: «Inteligencia artificial, inteligencia enajenada.» en donde se remarca la importancia de hablar sobre la IA insertada en un contexto y marco histórico, en una sociedad de economía capitalista.
Dejo en la red esta pregunta:
¿Es inteligente denominar “Inteligencia” artificial a la IA?
para su reflexión y debate.
Tengo gran curiosidad en ver lo que nos va a seguir deparando tan interesante curso.
*Imagen tomada del díptico sobre el Curso de IA y Neurociencia. CCCB
