
Desear o no desear una nación, esa es la cuestión
Quinto de los artículos sobre el conflicto Catalunya-España desde el punto de vista de la Felicidad. O cómo ser feliz a pesar de las circunstancias políticas en las que vivimos.
Estoy convencida de que las diversas estrategias que nos ayudan a ser más felices se deben aplicar a los diferentes avatares de la vida para poder mantener la felicidad en medio de tanta inquietud. A continuación, explicaré mi visión de este tema a través de ocho de ellas.
8 estrategias que comentaré en 8 artículos distintos:
- La realidad y su falta de aceptación
- No controlamos nada
- Pensamiento binario: o conmigo o contra mí
- Mejor estar bien que querer tener razón
- Desear o no desear una nación, esa es la cuestión
- El placer de una nación propia o la evitación del sufrimiento de un conflicto: tú eliges
- La vida no es justa. ¿Por qué tan sólo uno de los políticos ha hecho una buena elección?
- Porqué un 40% es un tema político y un 60% es un problema de mala comunicación
5. Desear o no desear una nación, esa es la cuestión
«La segunda Noble Verdad es: el origen del sufrimiento es el deseo». Budha
Una de las diferencias más notables en el concepto de Felicidad entre el mundo Occidental y el Oriental es que los occidentales para ser felices deseamos y los orientales para ser felices no desean.
Para los occidentales un motor de vida que nos ayuda a ser felices resulta del placer que experimentamos al conseguir algo deseado, ello hace que nos apasionemos por nuestros ideales persistiendo en este empeño hasta alcanzarlos.
Nosotros deseamos algo externo, futuro, y creemos que sólo conseguiremos ser felices cuando consigamos ese objetivo lo que hace que, aún sin quererlo, vayamos postergando la felicidad del día a día en aras de lo que será.
Los orientales, por el contrario, basan su felicidad en conseguir “no desear”, con una aceptación del presente y una felicidad basada en el desapego de los objetos externos y, su búsqueda en el interior de la persona. Esta aceptación de “lo que es” hace que disfruten más del ahora aunque les falte ese “motor de mejora” que les ayude a cambiar ciertas circunstancias.
Mientras que en occidente obtenemos la Felicidad añadiendo cosas (+).
En Oriente obtienen la Felicidad sustrayendo cosas (-), desprendiéndose de ellas.
Vemos también que en Occidente proyectamos la Felicidad hacia el Futuro.
Mientras que en Oriente, la Felicidad consiste en vivir, ser consciente, del momento Presente.
Estas dos actitudes ante la vida o maneras de entender la Felicidad tienen pros y contras.
Esta visión hace que los occidentales no nos conformemos tan fácilmente con lo que tenemos y que tendamos a la excelencia, pero como contrapartida nos da un “punto de insatisfacción” permanente que hace que nunca lleguemos a estar completamente contentos con lo obtenido e intentemos conseguir algo más, llegar un poco más lejos en nuestras aspiraciones. A mi modo de parecer, los catalanes tenemos, por tradición, este punto de insatisfacción un poco más elevado, lo cual es bueno en cuanto al empeño que ponemos en conseguir lo que queremos pero que puede llegar a ser frustrante si al final no podemos llegar a conseguir todo aquello que anhelamos.
También hace que los que no desean una cosa, no se pongan en marcha con ideas que no les apasionan, ni que enciendan el motor de arranque para mantener o defender algo de lo que ya disfrutaban.
Los orientales, por el contrario, se conforman más con lo que tienen, con lo que la vida les ofrece, son felices en el momento presente, y no muestran apego por lo conseguido, pero en cierto modo, con esta actitud renuncian en parte a luchar por un cambio que les animara a mejorar ciertas condiciones de la vida.
Saber en qué tradición cultural nos movemos nos ayudará a entender los mecanismos de resorte que nos impulsan a según qué actuaciones y también a modular nuestra respuesta a las mismas, así como a sopesar la idea de que podemos dar un enfoque distinto a nuestra manera de vivir las circunstancias que nos han tocado y experimentarlas de otra manera, de tal modo, que nuestra Felicidad no se vea comprometida por ellas.
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