
Cuando tenemos un problema nuestro cerebro se enfoca en él con la idea de solucionarlo. Esto tiene una parte útil porque a la vez que buscamos una solución también pone en marcha, sin que nosotros nos demos cuenta, a nuestro «cerebro inconsciente» para que encuentre el modo de solventarlo.
Nuestro cerebro inconsciente es nuestro gran aliado desconocido, al que le sacamos poco provecho, el que se pone en marcha automáticamente por las noches y el que hace que por la mañana nos levantemos con la solución apropiada, en definitiva el protagonista de: “Consulta con tu almohada”.
Pero enfocarnos en nuestro problema puede tener también una parte negativa porque dado que algunas soluciones no son inmediatas o no dependen de nosotros, el hecho de rumiar sobre lo que nos preocupa sin cesar acaba estresándonos y agotándonos.
Para evitar o disminuir esta situación de estrés hay varias opciones:
- podemos intentar dejar de pensar constantemente en el problema, cosa bastante difícil
- intentar pensar sobre él en un período determinado del día que nos marquemos, pautarle un horario
- pensar en cosas que nos gusten o distraernos con actividades que produzcan bienestar: oír música, pasear, hacer ejercicio, una siesta…
- o quedar con una amiga y “desenfocarnos” de nuestro problema para pasar a hacer una escucha activa de sus preocupaciones o vivencias. Este obligarnos a salir de nosotros mismos para estar con los demás actúa como un bálsamo en nuestra herida porque por unos instantes no estamos pendientes de lo que nos preocupa y tiene un efecto boomerang porque somos capaces de atender a nuestros amigos siendo nosotros los que también salimos beneficiados con ello
Así que la próxima vez que tengas un problema que te preocupe y no esté en tu mano solucionar, mi consejo de la semana es que quedes con una amiga, no para explicárselo sino para escuchar con el corazón que es lo que le pasa a ella. Os haréis compañía, se sentirá querida y tú volverás a casa con menos estrés, no solo porque verás que a todo el mundo le pasan cosas mientras tú estabas mirándote al ombligo, sino también porque en ese momento te olvidarás de ti, de lo que te pasa y te preocupa.
Lo mejor de esta vida se siente al dar… ¡Desenfócate!

2 Comments
Y gracias a la vida por ir encontrando amigas con las cuales desenfocar! Gracias Silvia y Ana,sois un regalo
Ja! a mí ya me gustaría que no desenfocárais conmigo pero como ves hay para todas 😉
#FanFriends