
Me dice, con muy buen tino, una maravillosa amiga mía, que hay que intentar ser feliz a pesar de las circunstancias adversas, antes de que escampe la lluvia, porque a veces no escampa y no podemos postergar la felicidad esperando a que salga sol porque igual llega antes otra tormenta y tarda mucho en clarear.
– “¡Súbete a la nube!” me dice con su habitual y bendito buen humor
– “encima de la nube verás el Arcoiris” me recalca
Tengo que confesar que me parece un consejo ideal dado por alguien que además siempre está para sacar su paraguas y taparme cuando me cae un chaparrón evitando que me moje demasiado.
La cuestión aquí es si podemos ser felices cuando concurren circunstancias desafortunadas en nuestra vida. ¿Se puede ser feliz si nos pasa algo negativo muy importante?
¿Se puede ser feliz «a pesar de»?
Un profesional al que respeto y aprecio mucho, opina que la felicidad no se busca, llega de modo natural cuando se dan las circunstancias, como un consecuencia.
– “Como mucho”, dice, “lo que sí está en nuestra mano es hacer cosas que nos produzcan bienestar (las básicas: comer, dormir, ejercitarnos, y las que nos agradan: leer, pasear, escuchar música, conversar con los amigos…) y quizás, sin buscarlo, acabemos encontrando un atisbo de felicidad al realizarlas.»
Y yo también lo creo, la Felicidad no se puede producir ni forzar, así de delicada es. Incluso cuando pretendemos “crearla” con un buen plan de vacaciones, tal y como nos induce la propaganda en verano, al final lo que acabamos teniendo es “estrés de ocio”; y, si intentamos ser felices a toda costa como por ejemplo ocurre en las reuniones Navideñas o en Fin de Año pues a veces conseguimos el efecto contrario, nos sentimos deprimidos. Se podría decir que la felicidad es como la mayonesa, que se “corta”.
Desde que hablo del tema de la Felicidad, mis amigos y conocidos comparten conmigo su manera de verla, es un tema apasionante, y para mí constituye todo un descubrimiento escuchar cada una de las opiniones que voy recabando, todas muy interesantes porque van impregnadas de los matices de las experiencias personales de cada uno. Es así, cada uno llevamos nuestro DNI de felicidad propio, intransmisible. Cuanto más hablo de felicidad con una persona más me imagino cómo le han ido las cosas en la vida y por las experiencias que ha pasado porque se reflejan en sus palabras.
Entonces, si nos pasa algo negativo muy importante y la felicidad no puede ser buscada… ¿se puede intentar ser más feliz en una situación adversa?
¿Hay algún factor que facilitaría que nos sintiéramos más felices de manera espontánea?
y mi respuesta es que algo sí podemos hacer.
Las teorías modernas sobre salud mental dicen que esta se mueve en dos líneas continuas:
- la línea del estrés
- la línea de la calidad de vida y el bienestar
estrés
_________________________________________
bienestar
_________________________________________
Nuestra salud mental se mueve en estas 2 líneas o dimensiones distintas, a la vez, simultáneamente.
No es como se creía antes, como una cuerda en la que cada uno de estos factores, estrés y bienestar, tira de un lado y se tensa decantándose por una de las dos opciones, o se estaba bien o estresado:
estrés___________________________________________________bienestar
Hoy se considera, que no son dos extremos de la misma línea, sino que son dos líneas distintas en planos diferentes.
Y, el conocimiento de este hecho, ¿qué nos aporta?. Visualizarlo, ser consciente de ello, permite que si estás sometido a un estrés importante puedas disfrutar a la vez de una buena calidad de vida, bienestar y satisfacción personal. No es incompatible. No todo es negro-negro, ni blanco-blanco, tampoco es gris. Es decir:
– en un plano tendríamos el negro, el estrés
– en el otro el blanco, el bienestar
y no se mezclarían exactamente produciendo un gris.
¿Y qué beneficio conlleva darnos cuenta de esto?: pues que la mejor manera de comportarse ante el estrés que producen las situaciones adversas que nos ocurren, no es resistirse a él ni intentar minimizarlo o ignorarlo, el negro está y es negro, lo mejor es aceptarlo y, mientras tanto, enfocarnos en aquellos aspectos de nuestra vida que nos producen satisfacción y bienestar y que siguen estando, fijarnos en el blanco.
Ante una situación adversa importante no deberíamos negarnos la posibilidad de entristecernos o enfurecernos y, una vez asumida esta nueva realidad, ejercitarnos en focalizar nuestros pensamientos, actitudes y acciones para que nos ayuden a disfrutar o crear situaciones que nos permitan aumentar nuestro grado de bienestar.
Del darnos cuenta de ello y practicar para cambiar el foco de la línea del estrés a la del bienestar, puede, de algún modo, ser la mejor manera de suavizar el impacto negativo de un acontecimiento no deseado, aunque no lo cambie y siga estando, y la mejor manera de serenar el alma y seguir disfrutando de la vida. Desenfocar el negro para enfocar el blanco.
Quizás no lleguemos a sentir Felicidad, quizás sólo disminuir un poco la intensidad del estrés o tan sólo aumentar un atisbo de bienestar en medio de tanto chaparrón. La Felicidad entonces surgirá o no de manera natural, aunque si lo hacemos aumentaremos las posibilidades de que así sea.
Por mucha tormenta que haya, acabará saliendo el sol y podrás ver el Arcoiris y, mientras tanto, como dice mi buena amiga…
¡SÚBETE A LA NUBE!
ALE HOP!!!

4 Comments
Que bonito amiga !!! Que privilegio conocerte y tenerte !!!!
Siempre encima de la nube ….. viendo como se aleja el arcoíris ….. …cortejando con el sol …… siempre juntas !!!!!
Súbidas en la nube !!!!
Así es, cuando nos vemos y nos reímos, nuestras almas se elevan por encima de las tormentas y tempestades… y estamos como en una nube… nuestra nube… qué Arcoiris más impresionante se ve desde aquí arriba… la vida parece mucho más bonita, mil gracias por subirme!!!
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