
Yo no sé si os pasará a vosotras, aunque mucho me temo que sí, que la gente más joven, entre ellos, a veces, nuestros hijos, descartan que te puedas poner en forma a partir de los 50 por cuestiones de edad.
La idea que socialmente nos viene impuesta es la de que es imposible no solo ponerse sino incluso estar en forma a los 50 y que por ello no podremos lograrlo.
Es una discriminación por edad, un edadismo, que principalmente ocurre hacia las personas mayores, pero también a veces, se da en sentido inverso, es decir, hacia los jóvenes sobretodo cuando están en la adolescencia. Así que nadie se libra de ello y tras el racismo y el sexismo ahora se añade la discriminación por edad, el edadismo.
Si vamos evolucionando en estos silogismos exteriores lo siguiente es: «eres mayor, acéptalo de una vez «o «tienes la típica crisis de los 50». Estas frases a veces las oímos curiosamente también de nuestras amigas más cercanas que tienen nuestra edad y ya descartaron hace tiempo la idea deponerse en forma.
De resultas de ello, si más o menos has logrado mantenerte en forma los comentarios que recibes son del tipo: «qué bien estás, no parece que tengas la edad que tienes!» como dando por sentado que a los 50 no es «normal» estar en forma, nadie te dice cosas del tipo. «tienes unos 50 la mar de saludables».
A veces en la supuesta admiración se desliza una sutil crítica o justificación: «cómo te cuidas, yo no tengo tiempo».
En cualquier caso, si ya es difícil de por sí ponerse en forma, todo este bagaje cultural social no ayuda a motivarnos a ponernos en forma.
Así que no solo tendremos que luchar contra la pereza de hacer el esfuerzo y sacar tiempo para ponernos en forma sino que además tendremos casi que justificarnos por ello.
¿Nos costará más ponernos en forma a nuestra edad?, ¿y?, ¿qué prisa tenemos?.
Lo importante es que no hay que abandonarse, por motivos varios como, por ejemplo, que es mucho menos difícil mantenerse en forma que volver a cogerla, pero sobretodo por respeto y amor hacia nosotras mismas.
¿La verdad? no hay que hacer nada con ello, simplemente darse cuenta de este sesgo por edad social que hay y, mientras tanto, nosotras seguir a lo nuestro, a ponernos en forma a los 50 de manera saludable, vaya que «ni caso!».
Tú no te desanimes, como decía Dori, la amiga de Nemo: «sigue nadando… sigue nadando, nadando, nadando.»
Y tú, ¿has sufrido algún tipo de edadismo por cuidarte, hacer deporte y querer ponerte en forma a los 50? Cuéntanos
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