
AMAR LO IMPERFECTO
Qué poco les he enseñado a mis hij@s que la perfección no existe, que es una quimera exigente inalcanzable que tira de nosotras hacia la falta de aceptación y la ansiedad.
Mucho mejor habría vivido mi vida sin esta autoexigencia de perfección. Pero, ¿qué es lo imperfecto? ¿cómo lo describiríamos?
No sé si es bueno tender a la perfección, a mí a estas alturas de la vida no me lo parece, pero la reflexión que acompaño es que quizás estamos llamando o considerando cosas imperfectas a las que son «perfectamente» naturales.
¿Una arruga de la edad es imperfecta o perfecta? ¿unas canas? ¿una tripa tras los embarazos? hay cosas normales asociadas a la edad o a las vivencias que las consideramos imperfectas cuando son naturales y, por tanto, no deberíamos esforzarnos ni un ápice, dedicarles ni una hora de nuestro tiempo en «corregirlas».
Hacerse mayor es síntoma de salud porque si no estuviéramos saludables no nos haríamos mayores.
Cuidarse y dedicarse tiempo, hacer ejercicio, dormir, reír, lucir guapas a nuestra edad, son acciones saludables, exigirnos parecer mucho más jóvenes de lo que somos no lo es, no sólo no lo es sino que además instala en nosotras una sensación de imperfección irreal que nos obliga a realizar acciones para las que nuestra agenda no debería tener hueco.
No podemos pelearnos con nosotras mismas, con nuestro cuerpo, eso no es sano. Amar cada una de las líneas que el tiempo ha ido surcando en nuestro rostro, nuestras risas, nuestras tristezas… es una actitud sana.
Darnos cuenta de la presión social por la veneración a la juventud y poner distancia o desligarnos de ello es la mejor manera de empezar a sentirnos más guapas por fuera y por dentro, es permitirnos agradecer la suerte de poder envejecer no solo por nosotras sino por much@s otr@s que desafortunadamente no han podido.
La próxima vez que te mires en el espejo bendice quien eres y la suerte de poderte mirar otra vez con todas tus imperfecciones y tus vivencias.
No solo aceptarnos, sino amarnos tal cual somos es uno de los mejores aprendizajes de nuestra vida y ya vamos teniendo la edad suficiente para darnos cuenta.
Amarnos con toda la belleza que nuestra imperfección nos muestra.
Mujeres FIT 50:
¡El Premio eres Tú!
