
¿Quién de tus amigos va a seguir ocupando tu armario y cuáles vas a tirar al contenedor?
LA RAÍZ DEL PROBLEMA DEL ORDEN
En cuanto al orden se refiere hay un espectro lineal entre dos extremos:
- Trastorno de acumulación (TA) _____versus_______ Neurosis obsesiva por el orden
- Síndrome de Diógenes ___________ versus________ Síndrome “Marie Kondo”
- 0% ordenado ______________ 50% _______________ 100% ordenado
- El Trastorno de acumulación compulsiva (TA), que suele darse en gente con una personalidad indecisa, se considera como una característica del trastorno obsesivo compulsivo (TOC). El extremo más conocido de este trastorno sería el llamado síndrome de Diógenes que va acompañado de un deterioro personal y social.
- La Neurosis obsesiva por el orden, que suele darse en gente perfeccionista, constituye un trastorno de ansiedad cuyo conjunto de síntomas también entra dentro del grupo de trastornos obsesivo-compulsivos (TOC).
Estos trastornos no son cualitativos, son cuantitativos, es decir, todos caemos hacia un lado u otro del espectro.
Métodos como el famoso Konmari pueden venir bien para ponerse las pilas aunque es cierto que al ser un método proveniente de un estilo de vida Oriental no acaba de encajar con nuestro estilo de vida Occidental y hay bastante gente de nuestra zona geográfica que intenta ponerlo en práctica sin conseguir el efecto deseado llevando a veces a una mayor frustración.
¿Qué hay que hacer entonces?
1º entender que esto de ser ordenados es un espectro lineal que se mueve entre el 0% y el 100%
2º pensar sinceramente en qué tanto por ciento estamos cada uno de nosotros y de donde partimos
3º entender que, muchas veces no es un problema de orden lo que tenemos sino que lo que nos cuesta es tirar cosas, es lógico, a más cosas hay más difícil se hace tenerlas ordenadas
4º nuestra economía Occidental se mantiene gracias a la rueda gasto – compra, la economía funciona porque nosotros consumimos y esto es lo que la publicidad y la sociedad nos invita a hacer, por tanto, no te sientas mal o culpable, es educativo y además sentirse así no ayuda
¿Qué medidas podemos tomar?
Medida 1:
Como primera medida profiláctica para prevenir el Trastorno por Acumulación, deberíamos hacer es no acumular más.
Tanto compro tanto tiro o doy. Si me compro 3 camisas saco otras 3 del armario y si me compro un par de zapatillas de deporte tiro las últimas o al menos las penúltimas.
Medida 2:
Deshacernos de las cosas que no nos importan, que no tiene una carga emocional para nosotros.
Deshacernos de todo aquello que no tiene utilidad ni valor para nosotros, este paso nos será fácil y puede generar un efecto “bola de nieve”, al ver menos cosas y más ordenadas nos va a ir animando a seguir tirando-ordenando.
Lograremos ser conscientes de que liberarse de los objetos que no nos sirven siempre tiene un efecto catártico.
Medida 3:
Puedes intentar seguir un manual – libro sobre el orden, bien el conocido de Marie Kondo, bien uno más afín a nuestra manera de ser, más Occidental
Medida 4:
Leemos y leemos y leemos cómo hacer para tirar cosas… deja de leer y pasa a la acción, usa el método “Pomodoro” dedica 15 minutos y solo 15 y nada más a tirar cosas o llena 2 bolsas de basura al día y cuando estén llenas para, tíralas y repite al día siguiente.
Medida 5:
Múdate o, sin ser tan drástica, aprovecha una mudanza para tirar un montón de cosas, bien sea porque al nuevo sitio en el que te mudas no tiene la misma capacidad de espacio, bien porque no quieres una mudanza larga ni costosa
Medida 6:
Si ninguna de las medidas anteriores te funciona, entonces prueba a consultar con un psicólogo.
Si realmente llevas “arrastrando” esta situación no deseada durante más tiempo del que quisieras has de saber que el tratamiento psicológico es el que tiene mayor eficacia, especialmente la terapia cognitivo-conductual, que pretende modificar las ideas distorsionadas sobre el valor de los objetos que se almacenan.
Quizás “tirando del hilo” de porqué no te gusta tirar cosas y tienes tanto apego a los objetos averiguas alguna cosa sobre ti que no sabías y que está bien saber
Y de aquí viene la reflexión que quiero hacer: ¿Qué pasa si hacemos un símil personal?
APRENDER A TIRAR “COSAS”… y “PERSONAS”
Para mí la cuestión no es “ordenar” cosas es “tirar” cosas… y quizás personas.
Las consecuencias es cierto que pudieran ser parecidas: demasiadas cosas en casa innecesarias, o en la cabeza, no se trata tanto del desorden como de la sensación de “lleno”.
Este acumulo de cosas también se produce por ejemplo a nivel digital con las fotos, documentos… y, lo que parecería que no tuviera que ver, a un acumulo de relaciones. Veo que voy acumulando relaciones a lo largo de los años, y ya tengo bastantes, que me consumen una buena parte de mi tiempo porque toda relación requiere una dedicación mutua.
El libro La magia del orden deberíamos aplicarlo no solo a nuestras casas sino también a nuestra vida. Aunque ya digo y recalco para mí no es una cuestión de orden sino del paso preliminar, de deshacerse de todo lo que ya no nos es útil.
Mi talón de Aquiles no es que no tenga ordenado lo que tengo, es que debería desprenderme de muchas cosas y no lo hago.
Por decirlo desde un punto de vista médico-psicológico, yo no me clasificaría dentro de los desórdenes de acumulación compulsiva porque a mí comprar cosas no me gusta ni tampoco soy una relaciones públicas. Mi problema es no saber tirar cosas o personas lo cual puede acabar con un resultado parecido demasiadas cosas en casa o en la cabeza, pero que tiene al final una raíz y, por tanto, un abordaje distintos.
Para “tirar” las cosas de casa existen a mi modo de ver varias estrategias como he comentado previamente. La reflexión que quiero hacer es que este problema no es solo casero sino que es personal, es como un “pack”, el desorden exterior influye en el desorden interior o más bien el desorden interior produce un desorden exterior, se retroalimentan.
¿Cuál sería mi consejo?
En cuanto a las relaciones personales creo que hay que hacer “una poda” o una criba de la misma manera que hacemos con las cosas materiales.
Conserva las amistades que te nutren y llevan tiempo demostrándote que son fieles y sinceras y despréndete de aquellas que aunque en su día fueron importantes hoy simplemente son “nostálgicas” bien porque ya pasó la época en que se produjeron, o el motivo que las produjo, bien porque te quitan tiempo para dedicárselo a aquellas que realmente hoy en día te aportan algo.
Lo ideal sería que este planteamiento te lo dijeran cuando eres joven y así desde un principio irías descartando aquellas relaciones que ya no tienen sentido.
Vamos a jugar a imaginar:
- Imagínate el siguiente escenario, imagina que por cuestiones religiosas o sociales solo te permitieran tener un número máximo de amigos, de la misma manera que solo puedes tener una pareja, y que antes de decidirte a llamar amigo a una persona tuvieras que firmar un contrato con esa persona con una serie de cláusulas… que rescindir el contrato tuviera una serie de implicaciones no deseadas… ¿tendrías tantos “amigos”? ¿con quienes de los llamados amigos que tienes te quedarías?
- ¿Podríamos reciclar amigos como reciclamos papel, plástico y orgánico?: Container de amigos antiguos – Container de amigos de verano – Container de amigos interesados que no interesantes…
Bien, una vez visto y entendido el tema, ahora que somos un poco conscientes de que nuestro armario personal también necesita de una magia del orden yo os propongo que hagáis un listado de “amigos”, que les deis una valoración numérica del 1 al 10, 1: poco amigo, 10: amigo del Alma, y una vez hecha los que tienen una nota menor del 5, los no aprobados, simplemente les deis las gracias de corazón por los momentos vividos que ya no se repetirán y los tiréis al Contenedor de Residuos Orgánicos.
El resto de amigos se beneficiará de que tengáis más tiempo para ellos y vosotros estaréis más relajados porque no tendréis que atender a tanta gente. Tendréis menos relaciones pero más sinceras. Menos ruido, más tiempo. Mayor simpleza. Fluiréis mejor, como el agua.
De lo que se trata es de ser más felices, con menos cosas… y con menos personas.
Nadie dijo que fuera a ser fácil, pero es bueno hacerlo, así que manos a la obra porque no dispones de tanto tiempo y has de guardarlo para quienes realmente merecen la pena.
«Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante.» El Principito. Antoine de Saint-Exupéry
