
La Teoría de los Contrastes o Contrarios que formulo es: que es el contraste entre contrarios: satisfacción – dolor, el que nos permite apreciar la verdadera Felicidad.
Poniendo un símil, que el huevo se pueda romper cuando lo cascamos es lo que nos produce una sensación agradable al ver que no se ha roto y sale entero.
Este equilibrio inestable o contraste entre contrarios es el que nos da la perspectiva suficiente para apreciar la Felicidad.
Diríamos que la Felicidad puede darse tanto:
- en aquellas personas que no les ocurre nada malo y son simplemente felices
- en aquella personas que han sufrido y, en este momento, ya no experimentan ese dolor
Estas últimas, me atrevería a decir, son más capaces de sentir Felicidad, o de experimentar una Felicidad más profunda porque pueden contrastar un momento de Felicidad con un momento de sufrimiento. En algunas ocasiones, si el sufrimiento ha sido importante, el simple hecho de no experimentar dolor ya les supone sentirse aliviados y felices.
No sería tanto el placer por sí mismo el que nos hace felices sino el contraste.
Además la Felicidad muestra 3 características esenciales:
- sentirse feliz es un «acto personalísimo» porque nuestra Felicidad queda matizada por las experiencias propias vividas
- es dinámica, como un «muelle» se alarga y encoge dependiendo de las vivencias y circunstancias, y
- tiene un «punto de saturación», como cuando comemos pasteles, a partir del cual ya no somos capaces de sentir más felicidad, hemos de regresar a nuestro «estado basal», a nuestro punto de partida, para poder desde allí volver a arrancar con fuerza, necesitamos «descansar» de ser felices si queremos volver a serlo con tanta intensidad. Este descanso de felicidad o su contraste con un periodo de infelicidad hace que la apreciemos más cuando la tenemos.
Esta Teoría de los Contrastes o Contrarios es fácilmente comprensible porque nos pasa con cosas diarias sencillas, por ejemplo con el binomio dulce – salado, nos damos cuenta de que saboreamos o nos apetece más un dulce tras la comida.
Si hubiera un «Parque temático de la Felicidad» la experiencia nos podría hacer primero descender a los infiernos, hacer pasar un mal rato para luego, al recuperar simplemente el estado normal, sentirnos muy a gusto y pagar por ello… no lo recomiendo.
La finalidad de contaros hoy esta Teoría de los Contrastes, es para aquellos que ahora estáis pasando en este momento por una mala situación vital, sabed que, cuando acabe, creo que volveréis algún día, más pronto o más tarde, a ser capaces de experimentar, sino una mayor Felicidad, sí una Felicidad más auténtica, profunda y verdadera. Yo sé que aunque solo sea por el contraste debería parecérnoslo. Y ojo, eso será no «gracias a» la difícil situación que estáis padeciendo sino «a pesar de» ella. Realmente lo creo. Ojalá, en estos momentos, esta reflexión os llene de esperanza y os sirva un poco de consuelo.
¡Ánimo!

2 Comments
No lo había yo pensado así… Lo importante entonces es aguantar el tiempo suficiente para que pase la mala racha. Qué estaría bien saber cuánto va a durar. No? Puede ser que se extienda tanto en el tiempo que nos casi acostumbramos a no ser felices del todo… o puede ser que esperando que acabe la mala racha no nos demos cuenta de que ya hemos empezado a ser un poco felices? Y creo ir así nos pasa a muchos. Que somos felices y no nos damos cuenta. ¿¡¿¡Será posible que seamos tan torpes?!
Se me ocurre…
Aguantar porque no te queda otra… y, a veces, como tú muy bien dices, la mala racha no pasa, se instala… ¿y entonces qué?, entonces debemos apreciar los destellos de felicidad que se producen en medio de tanta zozobra y avivarlos para que no pierdan lumbre y nos iluminen un poco hasta que cese el temporal. Esos destellos son como un faro en plena tormenta que nos impide naufragar contra el acantilado de los infortunios con que la vida, desafortunadamente, a veces nos sorprende.