
Las «virtudes» del trabajo
En el trabajo las virtudes de la humildad y la modestia en las que fuiste educado no son las más adecuadas para sentarse y entablar una buena negociación.
Cuando negocies, la asertividad y la confianza son las que mejor te pueden ayudar a conseguir o mantener tus objetivos.
Una virtud es la actividad o fuerza de las cosas para producir o causar sus efectos y, parafraseando a Eclesiastés, lo que tenemos que entender es que «cada virtud tiene su tiempo y hay un tiempo para cada virtud.»
En una entrevista de trabajo, has de poner en valor tu experiencia y tus habilidades. No se trata de sacar el «ego» a pasear, se trata de darte tú mismo el valor que te corresponde sin esperar a que te tasen los demás.
Es cierto que probablemente tu empresa y tu jefe conozcan bien tu currículum vitae (CV) y por eso te hayan ofrecido con anterioridad el trabajo que tienes.
Lo que suele ocurrir es que con el tiempo, trabajando con la misma intensidad, tu valor se difumina. Las personas nos cansamos pronto de las cosas y de los demás, incluso cuando funcionan bien, y cada cierto tiempo nos apetece probar algo distinto o darle un aire nuevo. Esto también pasa a nivel laboral y podría llegar a ponerte en una posición de debilidad o riesgo ante gente o equipos con menos experiencia que aún no han demostrado su solvencia y disputan tu puesto de trabajo.
Si has de negociar en el trabajo: poner en valor tu experiencia, mostrar tus logros y hablar con asertividad y confianza son las herramientas necesarias para lograr una mejora o permanencia laboral.
Diríamos que nuestros jefes saben de nuestro currículum pero no son conscientes de él. A ti, aunque te parezca una inmodestia o falta de humildad te toca “refrescarles” porqué te contrataron y qué te hace importante para desarrollar el trabajo que estás realizando y porqué crees que eres la persona más adecuada para continuar desempeñando ese trabajo. Refrescarles los objetivos que has conseguido y hacer valer tu experiencia dentro de la empresa frente a posibles nuevas incorporaciones es fundamental.
Tengo amigos con muchos años de experiencia a los que por su conocimiento y edad les tocaría subir de categoría y encargarse de una sección cuando se jubila el jefe de dicha sección y, sorprendentemente, se encuentran con que la empresa contrata a alguien más joven de fuera, sin experiencia, pero con gran dominio de las nuevas tecnologías y se lo ponen de jefe, pidiéndoles además que le ayuden y le expliquen cómo funciona todo y le saquen las castañas del fuego cuando surge un problema que no saben cómo solucionar.
Si tienes a la vista una reunión de trabajo en la que sospechas que te van a ladear o que quizás van a rodar cabezas y una de ellas puede ser la tuya, yo te aconsejo que no fíes tus opciones al azar de tirar una moneda al aire y:
- prepares muy bien la reunión, incluso si tienes una amiga coach queda para hablarlo, cuando le explicamos a otro en voz alta qué nos preocupa o qué nos da miedo se ordena el tumulto de ideas sobre el tema
- con anterioridad pongas tu CV al día
- pienses y tengas claro antes de empezar qué cosas para ti son negociables y cuáles no
- controles e incluso ensayes el lenguaje corporal, por ejemplo, no asientas con la cabeza si lo que te están diciendo no es de tu agrado
- dejes afuera la humildad y la modestia
- expongas tus logros y destaques tus puntos fuertes con asertividad y confianza
- remarques tu experiencia dentro de la empresa
- pongas en valor tu red de contactos nacionales e internacionales
- pidas para ti ese puesto que te has ganado y el sueldo correspondiente, o digas claramente qué aspiraciones y proyectos tienes
- escucha primero, no te precipites a hablar, permanece callado hasta oír todo lo que te tengan que decir, quizás te lleves una sorpresa
- si es necesario plántate ante una reordenación de jerarquías injusta pero no te plantes como un muro, concede algo a la empresa, por ejemplo, tener de apoyo al empleado joven tecnológico
- no aceptes en ese mismo momento una nueva oferta si no estás seguro de que te interesa, pide un tiempo de reflexión y una nueva reunión para comunicar tu postura sobre el nuevo ofrecimiento y tener una nueva posibilidad de renegociarla
Pudiera ser que aún así no resultara tan bien como tú esperas y la decisión estuviera tomada de antemano y no hubiera en realidad una verdadera negociación, tan sólo un comunicado de nueva situación, pero al menos diciendo lo que piensas sembrarás la duda sobre qué deben realmente hacer y tú te quedarás con la tranquilidad de haber expuesto claramente tus aspiraciones y haber cumplido tu parte de la negociación.
Las virtudes también tienen su momento en el espacio y en el tiempo. Así que antes de entrar a la reunión por la puerta recuerda: deja afuera a la humildad y la modestia y entra con la asertividad y la confianza.
