
Veo a mis amigas atrapadas entre sus padres y sus hijos, “mi familia es lo primero” me dicen, mujeres que siempre se ponen en la cola de las prioridades familiares y para cuando les llega el turno quizás ya ha pasado el momento de poder realizar ese deseo que tenían.
Se nos ha llamado la «generación sándwich” porque quedamos empanadas entre los padres y los hijos, pero yo creo que nos define mejor la “generación revuelto”, sí, porque nos movemos en un magma de deseos y obligaciones con nuestros mayores y nuestros hijos, porque entre medio llega a ser difícil incluso avistarnos o adivinar si formamos parte del suculento plato de la vida cuyo ingrediente principal somos nosotras, el par de huevos, mientras que los demás simplemente le dan un toque de sabor y fantasía, el bonito del plato.
Desde niñas nos enseñaron a priorizar a los demás por delante de nuestros deseos e incluso necesidades y ello ha sido una parte importante de nuestra educación. La intención era buena: evitar que con el tiempo nos convirtamos en unos seres egoístas o peor aún, narcisistas, plenamente enfocadas o mejor encerradas en nosotras mismas sin tener ninguna preocupación por los demás ni familiar, ni social, ni altruista. Lo malo es que no se nos explicó el hasta dónde, en qué cantidad, cuánto es suficiente, cuándo nos va a tocar a nosotras…
Quedamos un poco en “stand by»: ya lo haremos… cuando nuestros hijos crezcan, cuando nuestros padres ya no estén, cuando a nuestra pareja le venga bien… para cuando queremos darnos cuenta se han comido el revuelto entre todos y nosotras ni lo hemos probado.
Mi reflexión para esta semana es que sería una buena idea que establecieras turnos: primero mis hijos, segundo mi pareja, tercero mis padres y cuarta yo. Ya sé que no es tan ideal como el “America First” o su equivalente “Yo First” pero es más factible y real y al menos cada 4 veces nos tocaría un turno: “Me Fourth”, no queda tan bien en una campaña de marketing pero es mucho más viable.
Tanta fuerza tiene la educación que hemos recibido que cuando nos tocaría a nosotras el turno de elegir y hacer algo, normalmente nos llevamos a toda o parte de la familia con nosotras, perdemos nuestra individualidad, incluso algunas sentís culpa o remordimientos si disfrutamos aisladamente, solas, sin estar junto a los seres que tanto queremos. Nos llegamos a convencer de que lo que nos hace felices a nosotras es ver felices a los que amamos, como si nosotras no contáramos, es como un mantra que nos repetimos y acabamos creyendo, así que para cuando nos toca el cuarto turno este tiende a diluirse con un combinado de alguno o todos los demás con el nuestro.
Solo respetando al menos ese cuarto turno, sólo respetándonos a nosotras y tomando nuestro espacio de libertad y diversión, lograremos sentirnos equilibradas y felices. La única manera que se me ocurre de ser felices con los demás es cuando nosotras somos felices primero, este es o debería ser el punto de inflexión de nuestras decisiones. Sólo cuando nos ponemos al menos en cuarto lugar, cuando nos damos tiempo, es cuando nos sentimos bien, sin tensión, nos recuperamos e incluso volvemos con más energía para compartir y disfrutar de las relaciones con los que tanto amamos.
Para convencer a las que siempre os quedáis en la cola esperando este me parece un buen argumento:
“solo si tú estás bien primero podrás estar bien con los demás”
así que no te pido que renuncies a tu educación solo que te pongas en la cola de turnos, cojas uno y lo respetes.
Creo que también sería importante que revisáramos esta agotadora educación de posponer nuestras necesidades a las de los demás y nos ocupáramos de enseñarles a nuestras hijas que ellas deberían ser lo primero en su cola. Ellas aún están a tiempo, antes de cascar el próximo huevo, de pararse a reflexionar si lo que les apetece realmente es otro revuelto, o, por el contrario, unos huevos crudos o un par de huevos duros.
Y, ojalá logren transformar a esta «generación revuelto» que somos en la «generación revuelta» así, en femenino, y con su doble significado, la revuelta de las mujeres que consistirá en priorizarnos y querernos a nosotras primero.

2 Comments
Silvia… Es pura verdad… Y el cuarto puesto es necesario… Asi que gracias por la reflexión y vamos a respetar los turnos! GRACIAS!!!
¡eso es! con un poco de orden y paciencia acaba tocando a tod@s y hacer valer tu turno tiene como consecuencia sorprendente que los demás también te respeten y valoren más, es una buena opción.