
Errar es humano, perdonar es divino.
– ¡No te equivoques!
– ¿Que no me equivoque?… ¡eso es imposible! ¿cuántas veces me habré equivocado? numerosas, incontables, aunque diría que no demasiadas porque nunca son suficientes. Mejor dime: «¡No te arrepientas!»
No es que quiera equivocarme, déjame que me explique bien, es que hacerlo ha sido, es y será, estoy convencida, parte de mi proceso de aprendizaje.
Quien no se equivoca es porque lo ha probado poco, porque no lo ha intentado suficientes veces, porque no se ha esforzado todo lo que debía o podía… porque déjame que te diga, una de las maneras de aprender para los que no hemos recibido las herramientas necesarias para acertar en cómo desenvolvernos por la vida es probando una y otra vez, equivocándonos una y otra vez, hasta que nos ha salido bien.
No digo que haya que alegrarse por ello, digo que es parte de un proceso de aprendizaje que muchas veces tiene su raíz en la ignorancia, en no saber cómo debíamos proceder para acertar mucho antes y mejor, porque no teníamos la fórmula de la sabiduría para salir hacia adelante sin equivocarnos, porque nadie nos enseñó mejor cómo hacerlo bien y no nos quedó más remedio que aprender de la vida a nuestra manera, desde la casilla de salida en que nos colocaron al nacer.
Así que mi consejo para esta semana es que no te arrepientas de tus errores, errar es humano, simplemente date cuenta que no sabías más, que no supiste hacerlo mejor porque quizás las circunstancias no te acompañaron, porque quizás nadie te enseñó. Así que si lo ves desde este punto de vista: desde el punto de vista de que aunque no lo hiciste a veces bien no tenías del todo la culpa, que aunque fuiste el/la protagonista te pusieron de actor/actriz en una película que no era la que tu habrías escogido, que no tuviste a alguien cerca a quien le importaras lo bastante como para que te reprendiera con amor… entonces entenderás que lo que has de hacer es no solo pedir perdón por lo no bien hecho tal y como te explicaron, sino también, pedirte perdón a ti mismo por haber llevado encima tantos años todos esos kilos de culpa sin analizar en tu mochila.
Lanza tu mochila al mar, perdónate por lo que pasó, date cuenta de que has crecido como persona y líbrate de la dichosa culpabilidad que te ancla en el pasado y no te deja avanzar. Suelta todo el lastre que llevas y camina ligero hacia lo que está por venir. Aprovecha lo que aprendiste y entrégate a vivir con toda la ilusión, con toda la frescura, con toda la alegría que cada día te brinda. La oportunidad de enmendar lo hecho, de reiniciar, de sentirte libre, otra vez tú, exento de remordimientos y completamente dispuesto a probar cómo empezar de nuevo feliz y sin miedo.
¡No te equivoques! no… mejor ¡No te arrepientas!, o valió la pena o ya pasó.
Son las 00:00, pronto amanecerá y tú…
Tú hoy empiezas de 0.
