
«Hay una teoría infalible sobre la amistad: siempre tienes que saber qué puedes esperar de cada amigo». Carmen Posadas
Seguro que tienes muchos amigos, buenos, sinceros, de los que te han acompañado durante muchos años de tu vida y te aprecian.
Los amigos son como una cuenta de banco ilimitada, siempre puedes contar con ellos, no tienen fondo, y al igual que un cajero, disponibles las 24 horas.
Son importantes para pasar buenos ratos y quitarle importancia a las cosas de la vida, te ayudan a reírte de tus circunstancias.
Tienes un problema y te ayudan, tienes dos y vuelven a aparecer, impagables.
No voy a descubrir nada de lo que puede llegar a significar un amigo que ya no sepas.
El consejo que yo quiero darte esta semana es que de entre todo tu “banco de amigos”, cuando te pase algo “crítico” te juntes con el que lejos de animarte te de una visión real y no siempre agradable del problema o la situación que te preocupa, el que se comporta de manera «crítica». Uno que lejos de decirte que no pasa nada o te de falsas esperanzas, se siente a tu lado y reconozca que la situación está chunga.
El que antes de que te pasara nada serio ya era el que:
- te decía que no estabas tan guapo, que podías cuidarte y mejorar y que sería bueno que fueras al gimnasio
- te comentaba que tu trabajo es un poco mísero y que sería una buena idea que buscaras otro
- …
El que, en fin, el que no te pintaba la vida de color de rosa sino que te mostraba ese gris oscuro en el que a veces te coloca.
No me refiero a un pesimista ni a un amigo que exagere lo que te sucede sino a alguien sincero que te acompañe sin intentar quitarle ni darle importancia a lo que te sucede, a quien le puedas explicar cómo vives y sientes lo que te está pasando sin ambages.
Si quieres mejorar de aspecto necesitas que alguien te diga que te has de poner en forma, si tienes problemas de pareja o problemas con tus hijos adolescentes a alguien que te aconseje un buen terapeuta.
Un amigo «crítico», aquel que en situaciones críticas no te las aminore ni vista, sino que más bien te las desnude y te las exponga con toda su crudeza con la finalidad de que las valores en su justa medida, y les de la perspectiva necesaria que te ayude a planificar mejor cómo dar los primeros pasos para salir de ellas.
Hay veces que te encuentras al amigo que, de buena fe, te dice que “ya verás como todo se soluciona” cuando sabes que aquello no tiene solución, el que usa con buena intención la manida frase de “no hay mal que por bien no venga”, o el que se pone tan triste por lo que te pasa que tienes que acabar animándole tú a él o ella. Todos son buenos amigos, aunque en situaciones críticas no te ayudan.
Te ayuda el que se echa unas risas contigo, el que te distrae o te acompaña sin más, el que no te aconseja todo el rato sino que te escucha, el que no le quita hierro al asunto, pero sobretodo, el que se arremanga y se pone a faenar contigo…
No necesitas a una “doña clarines” ni una “Súperconsejera”, no es eso, necesitas a alguien que sea realista, que no te consuele y te de la razón porque considere que esos son los valores de la amistad, sino que simplemente esté y sea práctica.
Necesitas a alguien que te escuche y que tenga sentido común para poder conversar de lo que te está ocurriendo cómodamente sin juzgar lo que pasa, y te ayude a aclararte en medio del ruido, a ordenarte la avalancha de emociones, sentimientos y pensamientos que se agolpan en tu cabeza y que no sabes cuándo, cómo ni con quién ordenarlos.
Poder contarlo, aclararte de cómo te sientes y ordenar un poco tus ideas, aunque no te solucione lo que ocurre te ayuda mucho a sentir que vuelves a tener las riendas no sobre lo que te pasa sino sobre lo que sientes por culpa de ello y, lo más importante, las riendas sobre ti misma.
En una situación crítica necesitas una amiga crítica. ¿Tomamos un café?

2 Comments
Encantada de tomar un café contigo, un agua con limón o una infusión calentita….
Un beso enorme y enhorabuena por esos 25 años de felicidad!!!
Lo mismo te digo, «Heavy» 😉