
Si quieres ser el perejil de todas las salsas… ¡no te repitas como el ajo!
Di las cosas una vez, elige bien el vocabulario, cuida las formas y expresa una idea en una frase o si tienes mucha capacidad de síntesis en una palabra.
No la repitas, no hace falta, con una sola vez basta.
Una es suficiente, dos es reiteración innecesaria, tres suena a justificación.
No rayes, no es necesario.
Simplemente dilo con el menor número de palabras posible, las más educadas y no des más explicaciones ni vuelvas sobre ello.
- Si quieres pedirle algo a tu jefe hazlo de manera directa y sencilla, no des rodeos. Sé asertivo.
- Si no quieres hacer un plan que te proponen, di no. No claudiques.
- Si quieres dejar a tu pareja no la metas en tu frase, di lo que tú sientes y piensas sin más, sé el sujeto, no le cites ni le eches la culpa, eso sólo da pie a una réplica no siempre amistosa. Desembarázate del otro.
- Y, sobretodo, si quieres conseguir algo de un hijo adolescente con sólo una vez basta. Uno de mis hijos me lo recuerda a menudo: “mamá ya te he entendido, no hace falta que me lo repitas, lo he pillado a la primera”, es el que es de ciencias, claro. Y cuánta razón lleva, si parecería que comemos 9 veces al día y no por las veces que nos sentamos a la mesa sino por las que repito lo de “niños poned, quitad, recoged, limpiad la mesa”… si es que hasta yo me aburro de oírme, ¿no os pasa a las que sois madres? No les rayes.
A nivel profesional, yo escribo los informes médicos en inglés. Es un lenguaje muy técnico, con frases sencillas: sujeto, verbo y predicado y punto. Y la Conclusion: solo una frase. No da pie a segundas interpretaciones.
¡Ah! pero los informes en castellano son otra cosa… el mismo paciente, las mismas imágenes pero en el informe cuántas frases de dos o tres líneas, subordinadas, en voz pasiva, con múltiples conjunciones copulativas o disyuntivas… cuánta floritura, y como Conclusión: un “resumen” de los tres párrafos anteriores escritos. Resultado: segundas interpretaciones no deseadas.
¡Cuánto nos gusta a los latinos redactar, describir, embellecer y adornar las cosas de las que hablamos! es una tradición rica y bonita si vas a escribir un poema o una novela, pero si de lo que hablamos es de un informe médico o del día a día, entonces menos es más, o estás hablando con un argentino o literalmente estás machacando al contrario.
Tal ha sido la importancia de este tema en mi empresa que, al principio, contábamos con un corrector de idioma y de estilo y, con el tiempo, y con muy buen criterio a mi modo de ver, han diseñado unas «plantillas» para cada tipo de informe: de columna lumbar, craneales… que simplemente hay que «rellenar». Al principio algunos de los radiólogos (italianos los más) mostraron su descontento: «los informes eran impersonales y se diluía parte del encanto de escribirlos cada uno a su gusto según su forma de ser».
Pero tengo que decir que el resultado, es decir la respuesta por parte de los médicos que los leen ha sido muy satisfactoria, de hecho están encantados, porque encuentran que los informes quedan más ordenados, son más concisos y sobretodo no dan lugar a interpretaciones erróneas.
¿Por qué os explico esto? por dos motivos: uno para demostrar la importancia de la claridad y la no reiteración en la expresión del lenguaje en según qué circunstancias, y otro porque se me ocurría que en las situaciones antes comentadas:
- pedirle algo a nuestro jefe
- desistir de un plan
- separarse de la pareja
- conseguir algo de nuestros hijos…
estaría bien que dispusiéramos de unas «plantillas» acordes para la ocasión en donde poner una frase en cada apartado, corta y con la idea principal, someterla, o no, a un «amigo corrector de estilo», y limitarnos luego a leerla en voz alta.
El mensaje llegaría mucho más claro, el receptor lo comprendería bien, habría menos malos entendidos y en resumen la comunicación sería más eficaz.
Nos evitaríamos reiteraciones absurdas, discusiones acaloradas y taladrar a los que nos rodean y queremos.
Así que la próxima vez que te encuentres en alguna de estas situaciones, antes de ponerte a hablar, haz un pequeño esquema con una frase de introducción, una de nudo y una de desenlace y ya.
Definitivamente, si quieres dejar a tu pareja… ¡usa una plantilla! 😉
Y, entenderás que este post se acabe aquí y no te lo repita más.

2 Comments
Maravillosamente Claro!
Ja! alumna aventajada!