
Tomar decisiones es fácil, lo difícil es tomar las más acertadas.
Una de las cosas que más me gusta y más me hace sentir de vacaciones es el tiempo de lectura del que no disfruto en otras épocas del año.
Así leo hoy en la revista El Ciervo del mes agosto, en el apartado EL JUEGO DEL VERANO, la opinión de profesionales de diferentes ámbitos sobre Cómo tomamos decisiones, y este tema me apasiona.
¿Qué nos hace tomar decisiones? para mí ese es el quid de la cuestión.
Pero antes déjame explicarte por qué considero tan importante aprender a cómo tomar bien una decisión. Para mí la vida se va conformando basándose en tres criterios:
- las circunstancias que nos han tocado, estas te vienen dadas y no se pueden cambiar
- la personalidad y actitud, que se pueden mejorar en parte aunque no es fácil
- las elecciones que hacemos
es decir, si haces buenas elecciones, independientemente de las malas circunstancias que te hayan podido tocar, podrás tener una oportunidad para salir de estas y mejorar a pesar de ellas y de tu personalidad y, por tanto, ser más feliz.
Para mí es tan importante entenderlo así que creo que una de las tareas fundamentales que nos corresponde como padres es enseñar a nuestros hijos a realizar buenas elecciones.
El tema es tan interesante como extenso, por eso sólo voy a apuntar dos aspectos importantes sobre él:
- Las decisiones “a priori” se toman emocionalmente.
Cada persona si se escucha sabe qué decisión es la que prefiere desde un punto de vista emocional (sería el pensamiento rápido, intuitivo, emocional, sistema 1 de Daniel Kahneman) más a favor del hemisferio derecho. Luego se visten de razones o se desmontan mediante la razón por considerarlas más o menos convenientes (pensamiento lento, deliberativo y lógico, sistema 2 de Daniel Kahneman) con más peso del hemisferio izquierdo. Pero la primera decisión compete a la emoción.
- Para mí existen dos binomios fundamentales según seamos y según nos hayan educado que nos inclinan a tomar decisiones y son:
- Sufrimiento-Placer
- Desear-No desear
Según seas, y por eso es tan bueno conocerse interiormente, vas a ver que las decisiones son mucho más emocionales que racionales como podría parecer:
Sufrimiento-Placer
Este depende más de tu personalidad innata:
¿Eres de los que prefieres evitar el Sufrimiento a toda costa o somos de los que te mueve la búsqueda del Placer a pesar de los riesgos que ello pudiera conllevar?
- Hay gente que prefiere la tranquilidad, la armonía, la ausencia de sobresaltos en su vida y optará por no tomar decisiones arriesgadas que pudieran modificar en exceso su equilibrio personal.
- Hay personas que buscamos la pasión en la vida y que nos pasamos el día probando y retándonos con nuevas metas y cambios.
Desear-No desear
Este depende más de la zona geográfica en la que hayas nacido y de la tradición en la que hayas sido educado:
- ¿Eres “occidental”: deseas y crees obtener la felicidad consiguiendo cosas/logros externos, proyectando tu felicidad en el Futuro?: cuando saque la nota de corte, cuando tenga pareja, cuando tenga hijos, cuando obtenga el trabajo… seré feliz?
- ¿O eres más bien “oriental”: adquieres felicidad renunciando a cosas: a tener casa, a poseer un buen trabajo… desapegándote del reconocimiento social, el ego… y tu felicidad se encuentra en tu interior y se basa en tomar consciencia del momento Presente y ser feliz ahora.
Según caigas en cada uno de estos binomios te verás impelido sin remedio a tomar una decisión y luego te encargarás de vestirla de argumentos lógicos que la apoyen y te la justifiquen delante de los demás.
Si eres consciente de estos dos binomios y te reconoces claramente de qué lado caes en cada uno de ellos esto va a tener dos consecuencias importantes:
- Sabrás más fácilmente qué decisión tomar, la más acorde a tu manera de ser
- o, por el contrario, podrás tomar la decisión contraria, aunque no sea la que más te apetezca, si sueles errar en tus decisiones, si siempre tropiezas en la misma piedra en algún tema
Y por último, no te agobies, recuerda: todos los Superhéroes necesitan su tiempo de reflexión y quizás una buena lectura antes de tomar una sabia decisión.
