
El placer de una nación propia o la evitación del sufrimiento de un conflicto: tú eliges
Sexto de los artículos sobre el conflicto Catalunya-España desde el punto de vista de la Felicidad. O cómo ser feliz a pesar de las circunstancias políticas en las que vivimos.
Estoy convencida de que las diversas estrategias que nos ayudan a ser más felices se deben aplicar a los diferentes avatares de la vida para poder mantener la felicidad en medio de tanta inquietud. A continuación, explicaré mi visión de este tema a través de ocho de ellas.
8 estrategias que comentaré en 8 artículos distintos:
- La realidad y su falta de aceptación
- No controlamos nada
- Pensamiento binario: o conmigo o contra mí
- Mejor estar bien que querer tener razón
- Desear o no desear una nación, esa es la cuestión
- El placer de una nación propia o la evitación del sufrimiento de un conflicto: tú eliges
- La vida no es justa. ¿Por qué tan sólo uno de los políticos ha hecho una buena elección?
- Porqué un 40% es un tema político y un 60% es un problema de mala comunicación
6. El placer de una nación propia o la evitación del sufrimiento de un conflicto: tú eliges
«La cumbre del placer es la simple y pura destrucción del sufrimiento”. Epicuro
Existen, lo que en la programación neurolingüística (PNL) se denominan metaprogramas (o programas internos que usa nuestro cerebro para saber a qué debe prestar atención), dos tendencias contrapuestas que son la búsqueda del placer versus la evitación del sufrimiento. Cada uno de nosotros sentimos más afinidad por una de ellas.
Estos metaprogramas, sin ser conscientes nosotros, actúan como un dinamizador de nuestras acciones, y nos motivan e impulsan a tomar las decisiones necesarias para conseguir uno de estos dos estados: el placer o la evitación del sufrimiento, el que de manera natural prefiramos.
Dado que la Felicidad, tal y como decía Aristóteles, es el fin último que nos proponemos por naturaleza, esta preferencia en nuestra manera de ser, actúa de manera subconsciente como una de las claves a la hora de tomar la elección que creemos que nos hará más felices.
Una vez asumida la elección sobre una decisión, sin haber sido nosotros plenamente conscientes, simplemente ajustándonos o siendo honestos con nuestra manera de ser, la razón buscará las justificaciones y los argumentos necesarios para que nos convenzamos de que hemos tomado una decisión razonada.
Así, muchas veces creemos que hemos tomado una decisión racional cuando, en realidad, ha sido nuestro cerebro subconsciente el que la ha tomado previamente. Este cerebro subconsciente trabaja 24/7/365 días al año sin parar y sobretodo por la noche que es cuando “consultamos con nuestra almohada”. Es, en este momento, lejos de las distracciones del día cuando nuestro cerebro resuelve los temas pendientes y le comunica a la mañana siguiente a nuestro cerebro consciente que ya puede “fabricar” los argumentos que justifiquen una decisión aparentemente racional.
Escogemos, bien lo que nos produce placer, bien lo que nos evita el dolor, en aras de ser más felices. Nuestro comportamiento está dirigido más por reacciones instintivas y, no tanto, por razonamientos intelectuales, y puede venir modulado por las experiencias previas que hayamos vivido.
Nos movemos y elegimos por emociones y, a posteriori, estas elecciones las cargamos y vestimos de razones. Esta toma de decisiones es un proceso más instintivo y emocional que racional.
Otra de las curiosidades es, que dependiendo del lugar geográfico en que hayamos nacido, tendremos, por cultura y educación, mayor probabilidad de desarrollar una de las dos tendencias. Así, los Occidentales, por tradición, tendemos más hacia la búsqueda del placer, a la pasión como motor de vida, al logro y a la consecución de nuestros ideales y fines como fuente de deseo. Mientras que, los Orientales, también por tradición prefieren, el dominio e incluso la ausencia de las emociones, la renuncia al apego, anteponer no-desear con la idea de llegar a la serenidad y a la calma, en definitiva, a la evitación del sufrimiento.
Y, que unos y otros, Orientales y Occidentales, estamos, de manera ancestral, más programados para evitar el dolor que para la búsqueda de placer por motivos de supervivencia.
¿Por qué creo que es tan importante saber esto? porque una vez sepamos de qué pie cojeamos entre la disyuntiva Placer-Sufrimiento, y veamos hacia cuál de ellas hemos sido tradicionalmente educados, nos será mucho más fácil entender qué decisiones vamos a tomar y porqué, y cuáles van a ser incluso antes de razonarlas. O también, nos permitirá, escoger de manera consciente una decisión en principio contraria a nuestra manera de ser y educación porque creamos razonadamente que nos es más conveniente evitando así un automatismo de respuesta no beneficioso.
Así escoger entre la idea de: el placer que nos podría producir tener una nación propia, o, la evitación del sufrimiento que creemos que podríamos experimentar durante, o como consecuencia, de este proceso; nos vendría dado de antemano, de manera natural, por las emociones que nos despierta cada una de las dos posturas y que probablemente ya traíamos como bagaje sin ser aún del todo conscientes de ello. Luego, tan sólo nos hemos tenido que “apuntar” a la línea de argumentos políticos que más nos justificaba esta elección que ya venía predeterminada. Y así, nos hemos cargado de datos, de distintas interpretaciones de los mismos hechos históricos, de estadísticas en uno y otro sentido, que intentan justificar algo mucho más obvio, que la decisión ya la teníamos tomada de antemano… sin ni siquiera nosotros sospecharlo.
Incluso, si a mitad del proceso cambiáramos de opinión, probablemente se debería a que nuevos acontecimientos o circunstancias acaecidas, han apretado en nuestro interior otros resortes emocionales más poderosos que nos han inducido a cambiar “de bando”.
Conocerse a sí mismo y conocer la tradición en la que hemos sido educados, son elementos básicos para tomar las elecciones más acertadas para ser más felices.
γνῶθι σεαυτόν “Conócete a ti mismo y conocerás el universo y a los dioses”.
Aforismo griego inscrito en el templo de Apolo en Delfos
#TodoalNegro entrada 6 de 8
