
Mejor estar bien que querer tener razón
Cuarto de los artículos sobre el conflicto Catalunya-España desde el punto de vista de la Felicidad. O cómo ser feliz a pesar de las circunstancias políticas en las que vivimos.
Estoy convencida de que las diversas estrategias que nos ayudan a ser más felices se deben aplicar a los diferentes avatares de la vida para poder mantener la felicidad en medio de tanta inquietud. A continuación, explicaré mi visión de este tema a través de ocho de ellas.
8 estrategias que comentaré en 8 artículos distintos:
- La realidad y su falta de aceptación
- No controlamos nada
- Pensamiento binario: o conmigo o contra mí
- Mejor estar bien que querer tener razón
- Desear o no desear una nación, esa es la cuestión
- El placer de una nación propia o la evitación del sufrimiento de un conflicto: tú eliges
- La vida no es justa. ¿Por qué tan sólo uno de los políticos ha hecho una buena elección?
- Porqué un 40% es un tema político y un 60% es un problema de mala comunicación
4. Mejor estar bien que querer tener razón
“La necesidad de tener razón es signo de una mente vulgar». Albert Camus
Querer tener razón es una mochila pesada de llevar.
La realidad es la que es, pero nosotros no la percibimos tal cual es, si no, tal cual somos nosotros. El problema es que no somos conscientes de este hecho. Es lo que se denomina Error Cognitivo Fundamental: no somos conscientes de que constantemente estamos interpretando la realidad, lo que ocurre, y que hay muchas otras maneras de poder interpretarla, casi tantas como individuos la perciban.
Además, cuando creemos saber la verdad, lo más probable, es que no estemos siendo objetivos porque cuando nos relacionamos con el entorno existe lo que se denomina:
- Efecto Expectativa o Sesgo de Confirmación: todo lo que percibimos queda modulado por nuestras expectativas. Vemos las cosas como esperamos verlas y dejamos en un segundo plano aquello por lo que no tenemos interés o con lo que no estamos de acuerdo.
- El Realismo Directo o Ingenuo: teoría de la percepción que afirme que los sentidos nos proporcionan la conciencia directa del mundo en una relación de uno-a-uno. Lo que percibimos es lo correcto.
Pero, el mundo no es como creemos verlo, y eso nos trae problemas, principalmente cuando otras personas interpretan este mismo mundo según sus historias, sus sentidos, sus necesidades, sus sesgos, sus objetivos, sus vivencias…
Querer tener razón es, la mayoría de las veces, una pérdida de energía y de tiempo, dado que, percibir la realidad, lo que realmente es, no nos es posible ni para mí ni para el otro. Aquel que se cree en posesión de la verdad, además de arrogante, es un ignorante.
Vista la subjetividad de la realidad, ¿valdrá entonces la pena, discutir, enfrentarse, romper, por pensar distinto, por creer que se está en posesión de la razón?
Podríamos intentar dejar de discutir por un momento, de argumentar; renunciar a querer tener razón a toda costa, a imponer nuestras ideas; parar, silenciar el ruido y escuchar a nuestro corazón antes que a nuestro cerebro. El cerebro argumenta y gana, pero muchas veces nuestro corazón se lamenta de la “victoria” obtenida.
El diálogo, la empatía, la escucha atenta, nos harán comprender mejor el punto de vista del otro y nos ayudarán a ceder espacios, a modelar ideas, a renunciar a parte de nuestros objetivos, y a tender puentes… a permanecer en la casa de la paz.
Y tú, ¿en qué casa quieres estar, en la casa de la razón o en la casa de la paz? Piénsalo bien, tu Felicidad depende de ello.
#TodoalNegro entrada 4 de 8
